Más que un conjunto de técnicas, es una filosofía tendente a lograr el mayor y mejor resultado con la mínima agresión a los tejidos del cuerpo humano
La tecnología médico-quirúrgica ha experimentado un gran desarrollo

Cuando los traumatólogos de mi generación iniciamos nuestra formación todavía estaba vigente el proverbio quirúrgico «a grandes cirujanos, grandes incisiones». En aquellos tiempos no tan lejanos (años 70) no disponíamos ni de sistemas endoscópicos para realizar artroscopias ni de las técnicas de diagnóstico por la imagen tan utilizadas hoy como la ultrasonografía (ecografía), la tomografía axial computerizada (TAC) o la resonancia magnética nuclear (RMN). La cirugía era siempre abierta y muchos tutores animaban a los cirujanos principiantes a no ser cicateros con las incisiones y los abordajes, dado que «había que ver bien» lo que hacíamos. Por otro lado, la anestesia era casi siempre general, mediante intubación endotraqueal.

Afortunadamente para los pacientes, la tecnología médico-quirúrgica ha experimentado en las últimas décadas un extraordinario desarrollo que nos permite realizar intervenciones quirúrgicas con los mismos o mejores resultados que entonces pero con abordajes quirúrgicos mucho más reducidos y efectuados bajo anestesia regional o local. Esto se traduce en intervenciones menos cruentas y dolorosas, expuestas a menos complicaciones, con hospitalizaciones más breves o ambulatorias y con una más rápida recuperación del paciente.

En el campo de la cirugía ortopédica, esta reducción de la invasión o agresión quirúrgica no deja de progresar, gracias a los avances logrados por la mejoría de las técnicas e instrumentaciones quirúrgicas, de los sistemas de diagnóstico por la imagen y de la anestesia locorregional. Más que un conjunto de técnicas, la llamada «cirugía mínimamente invasiva» es una filosofía, tendente a lograr el mayor y mejor resultado con la mínima agresión a los tejidos del cuerpo humano.

Por un lado, la cirugía endoscópica endocavitaria aplicada al sistema articular o artroscopia, que comenzó a utilizarse en la rodilla, permite ya tratar lesiones de partes blandas intraarticulares en hombro, codo, muñeca, cadera, tobillo e incluso pequeñas articulaciones. Por otro, la cirugía percutánea permite al traumatólogo realizar intervenciones sobre lesiones óseas traumáticas (como una fractura) o deformidades ortopédicas (como el hallux valgus o «juanete»)a través de pequeñas incisiones, asistido con imágenes radioscópicas intraoperatorias. Incluso la cirugía abierta tradicional ha visto reducidos sus abordajes gracias al desarrollo de instrumentales quirúrgicos acordes con esta filosofía.

El último avance en este sentido ha originado el hiperbólico adverbio de «cirugía ultramínimamente invasiva». Ya no hablamos de incisiones de unos pocos centímetros, o de uno solo, sino de cortes en la piel de 0,5 a 1 milímetro, que ni siquiera precisan un punto de sutura. Naturalmente, no se opera a ciegas sino que «se ve a través de la piel» gracias al empleo simultáneo de la ultrasonografía, es decir, de un ecógrafo como los utilizados hasta ahora no sólo para diagnosticar sino, cada vez más, para asistir o guiar pequeñas intervenciones como infiltraciones, punciones o biopsias. Pero la sonografía o cirugía asistida por ecografía no es una técnica menor como estas, sino cirugía mayor que bajo anestesia local y a través de una incisión milimétrica nos permite tratar con seguridad procesos como el síndrome del túnel carpiano, el dedo en resorte, la fascitis plantar, la epicondilitis (codo de tenista), el síndrome de la cintilla del corredor o algunos casos de enfermedad de Dupuytren, entre otros.

Numerosas ventajas

Las ventajas de esta técnica son numerosas: menos sangrado y dolor postoperatorio, menos complicaciones, recuperación más rápida, cuidados postoperatorios mínimos, menos cicatriz y un menor coste por proceso en comparación con los procedimientos convencionales. En la cirugía de la mano, el tamaño de la herida no importa sólo por estética: muchas cicatrices palmares resultan dolorosas durante mucho tiempo tras la intervención, y con la sonocirugía los puntos de entrada para el dedo en resorte o el túnel carpiano se sitúan fuera de esa zona tan sensible.

En pocos años, estas novedosas técnicas quirúrgicas le han dado la vuelta al viejo refrán traumatológico y hoy podemos afirmar que «a cirujanos avanzados, mínimas incisiones».

En lo que a la cirugía ortopédica se refiere, también podemos asegurar que en algunas intervenciones ya se ha alcanzado el mínimo posible, y el futuro consistirá en extender esta técnica a otras patologías del aparato locomotor.

Fuente: larioja.com