Cualquier dolor o alteración en la rodilla inmoviliza al individuo y tiene capacidad para detener la actividad habitual. Su importancia se justifica ya que afecta a la actividad deportiva, laboral y social y la articulación puede dar problemas en niños, adultos y mayores, en los jóvenes y adultos los problemas de rodilla proceden del deporte y de la actividad laboral, a partir de los 60 años, las alteraciones son en su mayoría degenerativas.

Entre el 50% y 60% de los mayores por encima de los 65 y 70 años padece artrosis y este porcentaje alcanza el 90% a los 80 años de edad. A partir de los 65 años la artrosis va a requerir operación en un 15% de las mujeres y en un 5% de los hombres.

La prevalencia, el número relativo de población con alteraciones de rodilla, es muy amplia y por ello es necesaria la existencia de unidades clínicas específicas que coordinen estas enfermedades. Sus integrantes son más expertos en determinadas patologías, que solucionan más rápido, mejor y a menor coste.

Estas unidades de rodilla no existen en todos los hospitales, hasta ellas llegan los pacientes complejos con comorbilidades en los que es más complicado colocar una prótesis o ha fracasado un procedimiento anterior por complicación en una prótesis. Al ocuparse de más casos complejos se mejora la experiencia de los facultativos.

Los casos de infección de la prótesis de rodilla son escasos pero suponen una operación más compleja que, realizada por los profesionales que siempre se encargan de estos casos, suman una mayor experiencia en los especialistas y mejores resultados en los pacientes.

“La salud es un patrimonio individual. La actividad deportiva bien llevada y con mesura es fundamental para la salud de las rodillas y ayuda a evitar el sobrepeso, ya que el aumento del peso va en contra de la rodilla”.

PATOLOGÍAS DE RODILLA MÁS FRECUENTES

Son en muchos casos pacientes mayores complejos que padecen hipertensión, diabetes, obesidad o tratamientos anticoagulantes. Un 70% de la población está aquejado por alguna dolencia crónica.

La complicación deportiva más común es la lesión de menisco que a partir de los 50 años se asocia a otras patologías, ya que se trata de una rodilla degenerativa. También se intervienen lesiones múltiples de rodilla en las que se ven afectados varios ligamentos, estructuras del cartílago articular, etc.

Entre las afecciones las más comunes son:

– Artrosis: consiste en una degeneración de la articulación para la que existe todo un tratamiento anterior hasta la necesidad de una prótesis de reemplazo que supone un largo periodo de tiempo.

– Artritis reumatoidea: es una enfermedad biológica que destruye las articulaciones y que pueden padecer adolescentes, adultos y mayores. La tratan los reumatólogos y cuando ya no pueden aplicar más tratamientos, la opción es la quirúrgica.

– Lesión de menisco: una lesión que puede deberse a la actividad deportiva o a la laboral.

– Ruptura del ligamento cruzado anterior: en deportistas, sobre todo futbolistas. Tanto la lesión de menisco como la del ligamento cruzado anterior se operan mediante artroscopia, una intervención poco invasiva en la que una pequeña cámara guía el uso de los instrumentos quirúrgicos que se introducen por pequeñas incisiones realizadas en la articulación para acceder a los tejidos internos.

¿CUÁNDO OPERAR UNA PRÓTESIS DE RODILLA?

Cuando el paciente debe consumir a diario calmantes o si está perdiendo calidad de vida, si está dejando de hacer determinadas actividades, entonces ha llegado el momento de operar.

Las diferencias actuales en las intervenciones de rodilla proceden de la implantación de programas de recuperación rápida.

“Se implica al paciente en su recuperación, es un proceso complejo en el que se forma al paciente y a su entorno en los meses anteriores a la operación”, explica Maculé que añade que para ello se realizan actividades como una visita en grupo, se enseña al paciente la prótesis, se habla sobre el dolor o un paciente operado participa en charlas con los pacientes.

“El paciente educado viene con una predisposición distinta, se levanta a las 3 horas de la operación, colabora para gestionar su recuperación y entre 48 y 72 horas después de operado deambula y baja y sube escaleras”.

Este gran avance implica, además de a cirujanos y pacientes, a una variedad de profesionales como enfermería, fisioterapeutas, trabajadores sociales y anestesistas. Es una experiencia que ya se viene haciendo desde hace algunos años en los países nórdicos.

“Los resultados por el momento vistos en más de 1.000 pacientes son espectaculares. El proyecto tiene que nacer del centro en el que se quiera implantar, del núcleo de las personas que lo trabajan, cada centro es diferente y necesita una adaptación especial”.

Entre el 85% y el 90% de las intervenciones tiene buenos resultados. En un 5% de los casos el paciente sigue con dolor tras la operación, algo que puede estar asociado a reuma o a la obesidad de los pacientes.

Las complicaciones son muy bajas ya que los procesos están muy cuidados aunque sí pueden darse en un pequeño porcentaje de pacientes (1,6%) que presentan infección.

Fuente: eleconomista.es