La artroscopia de cadera supone una de las opciones más efectivas y menos invasivas para hacer frente al síndrome femoroacetabular, que consiste en un crecimiento de la cadera por encima de lo normal que provoca un choque de las articulaciones y que, además, es la responsable del 70% de los casos de artrosis en personas de menos de 50 años.

Esta patología afecta al 15% de la población y es más frecuente en varones. En este sentido, añade que se trata de una patología que puede llegar a limitar el desarrollo de la actividad diaria. La artroscopia impide que evolucione el choque femoroacetabular y, por tanto, la aparición de artrosis.